
El verano suele asociarse con descanso, actividades al aire libre y bienestar, pero para muchas personas también trae molestias persistentes en los ojos, como ardor, picazón, enrojecimiento o sensación de arena. Estos síntomas suelen estar vinculados al síndrome de ojo seco, una afección común que puede intensificarse con los cambios estacionales y ciertos hábitos propios de esta época del año.
“La sequedad ocular aparece cuando los ojos no producen suficientes lágrimas o cuando la película lagrimal se evapora demasiado rápido”, explicó Florencia Valvecchia, médica especialista en Oftalmología, subespecialista en superficie ocular e infectología, e integrante del Consejo Argentino de Oftalmología. Las lágrimas, señaló, no solo hidratan sino que también protegen al ojo de bacterias, polvo, polen y otros agentes irritantes.
Las lágrimas están compuestas por distintos elementos que deben mantenerse en equilibrio. Cuando este sistema se altera, la superficie ocular queda expuesta y aparecen las molestias. Según el Consejo Argentino de Oftalmología, los síntomas más frecuentes incluyen:
“Muchas personas naturalizan estos síntomas, pero cuando persisten pueden afectar actividades cotidianas como leer, manejar o usar pantallas”, advirtió Valvecchia.
Durante los meses de calor, existen desencadenantes específicos que agravan el ojo seco:
Entre las principales medidas preventivas, los especialistas recomiendan:
“Las gotas lubricantes ayudan, pero no siempre son suficientes. Si los síntomas persisten, es fundamental consultar al oftalmólogo para evitar complicaciones”, señaló Valvecchia.
El ojo seco no es solo una molestia pasajera. Cuando no se trata, puede derivar en inflamación crónica y lesiones en la superficie ocular. “Detectarlo a tiempo permite evitar que el problema se vuelva permanente”, concluyó la especialista.
Durante el verano, el cuidado ocular es tan importante como la protección solar. Ver bien también es parte del bienestar.
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30 Enero 2026